Receta de hamburguesas de porotos negros

Ingredientes:

½ Cebolla morada
Merkén
Ajo
1 Huevo
1 Cucharada de comino
2 Cebollines
400 gramos de porotos negros
100 gramos de pan rallado

Preparación

En un bowl mediano, aplastar los porotos negros con un tenedor hasta tener un pasta. Cortar las cebollas, ajo y cebollín finos y agregar a la pasta de porotos. Revolver un huevo con el comino y merken. Juntar ambos y agregar pan rallado hasta que la mezcla que se pegue y tenga la contextura necesaria. Dividir en hamburguesas y cocinar en el sartén. 

En vida (Vicente Huidobro)

Un hombre se levanta y mira el universo
Con sus pastores cálidos de primera mañana
Un hombre se incorpora y mira sus misterios
Multiplicados en sorpresas de aire y piedra
En peso sobre el pecho de niño atardecido
Que llora un mundo que lo ahoga
Y siempre comienza fuera de sus manos
Un hombre se incorpora y mira las estrellas
Delante de las fuentes de sí mismas
Ocultando su ser y diciendo que son...
Los astros inspirados en su calma de suelo
Con los labios callados
Y sus alientos que envuelven climas preferidos

Un hombre se levanta y se mira desnudo
Y tan lleno de herencias tan vestido
De cosas que no sabe de dónde le vienen
Tan solitario y en eterno diálogo
Para que el universo no se le muera en las entrañas
Un hombre se levanta y se acerca a sus pasos
Se acerca temblando a su destino hospitalario
A su manera de ser vida
Con las alas abiertas y las heridas de la tierra en su garganta
Un hombre se acerca a su andar de signo triste
A su manera de ser muerte
Con las células dadas a otras formas

Un hombre se levanta y se acerca al corazón
Para ahondar la vida que lo ahoga
Espera el brote de un árbol en su espalda
Y llora porque la noche hace llorar al mar

Un hombre se levanta y se llena de recuerdos
Desarticula los sepulcros
Contempla los destinos y los augurios de la fuerza
Y contempla las flores que se salen de madre
Y se contempla
Trasladado de piedra a ruido de eternidad
Y escucha y se escucha
Siente andar en sus pies las selvas que se abrigan en el verano
Y se entrega al olvido

Un hombre se levanta y marcha hacia sus límites.

La poesía es un atentado celeste (Vicente Huidobro)

Yo estoy ausente pero en el fondo de esta ausencia
Hay la espera de mí mismo
Y esta espera es otro modo de presencia
La espera de mi retorno
Yo estoy en otros objetos
Ando en viaje dando un poco de mi vida
A ciertos árboles y a ciertas piedras
Que me han esperado muchos años

Se cansaron de esperarme y se sentaron

Yo no estoy y estoy
Estoy ausente y estoy presente en estado de espera
Ellos querrían mi lenguaje para expresarse
Y yo querría el de ellos para expresarlos
He aquí el equívoco el atroz equívoco

Angustioso lamentable
Me voy adentrando en estas plantas
Voy dejando mis ropas
Se me van cayendo las carnes
Y mi esqueleto se va revistiendo de cortezas
Me estoy haciendo árbol Cuántas cosas me he ido convirtiendo en
[otras cosas...
Es doloroso y lleno de ternura

Podría dar un grito pero se espantaría la transubstanciación
Hay que guardar silencio Esperar en silencio

Fuerza naturales (Vicente Huidobro)

Una mirada
para abatir al albatros

Dos miradas
para detener el paisaje
al borde del río

Tres miradas
para cambiar la niña
en volantín

Cuatro miradas
para sujetar el tren que
cae en abismo

Cinco miradas
para volver a encender las estrellas
apagadas por el huracán

Seis miradas
para impedir el nacimiento
del niño acuático

Siete miradas
para prolongar la vida de
la novia

Ocho miradas
para cambiar el mar
en cielo

Nueve miradas
para hacer bailar los
árboles del bosque

Diez miradas
para ver la belleza que se presenta
entre un sueño y una catástrofe

Masa (César Vallejo)

Al fin de la batalla,
y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: "¡No mueras, te amo tanto!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Se le acercaron dos y repitiéronle:
"¡No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
clamando "¡Tanto amor y no poder nada contra la muerte!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Le rodearon millones de individuos,
con un ruego común: "¡Quédate hermano!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Entonces todos los hombres de la tierra
le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;
incorporóse lentamente,
abrazó al primer hombre; echóse a andar...

Hermafroditas (borrador)

Tan sólo un par de siglos de estar pegados por la cadera
De rodar, hacernos cosquillas y hacer el amor
a la sombra del monte Olimpo

Bastó que Zeus despertara de malas
que se diera cuenta de cuanto nos envidiaba
para que con su hacha nos dividiera en
hombres y mujeres, incompletos e insatisfechos

Pero a veces, sólo a veces
con esa persona que es como la
lluvia que cala los huesos a la salida de un cine
parece que por un breve instante recuperamos
la unidad perdida del Hermafrodita

Conguillio (borrador)

Un dinosaurio bajo una hoja de nalca
Un paseo en auto por un paisaje lunar
Una laguna donde el agua es de colores

Almorzar un tomate a mordiscos
y no cenar si no se pesca
Subir el glaciar, y luego hacer
el amor en una carpa aunque escuche
el vecino

Eso y más, Conguillio
bajo la serena mirada
de la Araucaria Madre
Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons Attribution-ShareAlike 4.0 International.